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Qué es el PFC de una fuente de alimentación

Una de las características de la fuente de alimentación de las que menos se habla, es de su PFC. Y eso que, desde que se comenzó a implementar en ella, su eficiencia se ha incrementado considerablemente frente a lo que veíamos hace bastantes años. En este artículo vamos a explicar que es el PFC y porqué es tan importante para el diseño de la fuente de alimentación moderna.

¿Qué significa PFC?

PFC es la abreviatura de Power Factor Correction o Corrección del Factor de Potencia. Es bastante probable que no conozcáis la definición de dicho término, dado que no suele emplearse fuera de círculos más técnicos.
El factor de potencia es un número que indica la relación entre la potencia reactiva y la potencia real que consume la fuente de alimentación. Como tal, es un término que solo se emplea cuando se habla de componentes electrónicos conectados a la corriente alterna (que ya sabéis que es la que se usa, de manera universal, desde la toma de corriente a la que conectamos nuestros equipos).

La potencia activa o real, es aquella que es capaz de realizar un trabajo en un circuito eléctrico. Por tanto, esta es la potencia que sale de la toma de corriente y llega a nuestra fuente de alimentación.
Por otro lado, la potencia reactiva es la potencia que está fuera de fase respecto a los voltios que circulan por la fuente. Por ejemplo, la corriente que se almacena en un condensador o el campo magnético que hay alrededor de las bobinas, suelen usar potencia reactiva.
La potencia aparente es la combinación matemática de ambas potencias y su resultado suele darse entre los valores de -1 y 1 (la potencia reactiva no se mide por unidades, al ser una relación).

Ejemplo de PFC para fuente de alimentación

El valor de 1 es imposible de alcanzar, dado que implicaría que no hubiera pérdidas de energía por calor o por rozamiento dentro de los conductores.

¿Cómo influye el PFC en el comportamiento de la fuente de alimentación?

En una fuente sin PFC, es habitual que el factor de potencia sea de 0,6 o 0,65 (o incluso inferior). Esto hace que la fuente, en general, consuma más potencia de la que en realidad necesitaría para mover los componentes de nuestro sistema. Por consiguiente, el uso del PFC está íntimamente ligado al nivel de eficiencia energética que es capaz de conseguir nuestra fuente cuando está en funcionamiento.

A este respecto, cabe distinguir dos tipos de PFC que podemos encontrar en el interior de nuestra fuente:

  • PFC pasivo: es el más sencillo de todos y, por tanto, el más económico de implementar. Este circuito suele estar formado por inductores o condensadores, pero solo consiguen acercarse a un valor de 0,70 o 0,75 con su corrección del factor de potencia.
  • PFC activo: es el que se usa en todas las fuentes que tienen certificación al menos 80 PLUS. Suele estar formado por un circuito donde se inserta un convertidor boost entre el puente rectificador y los condensadores principales. Este tipo de PFC es capaz de llegar hasta los 0,99 de corrección del factor de potencia en línea.

Como ya hemos comentado, todas las fuentes que cumplen con el estándar 80 PLUS deben de llevar, por obligación, PFC activo. Al menos, todas aquellas que son de marcas fiables como Corsair, Antec, Seasonic, Super Flower, etc. Sin embargo, mucho ojo con comprar fuentes de alimentación genérica porque lo mejor que os puede pasar es que utilicen un PFC pasivo. En general, y por muy desesperados que estéis, nunca compréis fuentes de alimentación genéricas, porque suelen dar sorpresas bastante desagradables (como su tendencia a llevarse por delante otros componentes del equipo). Es mejor gastarse un poco más de dinero porque, a la larga, la tranquilidad que proporciona una buena fuente, realmente no tiene precio.

Por Dreadnought

Administrador Dread's PCs & Hardware. Amante del hardware y del montaje de ordenadores personales. También amante de mi mujer, su crío y nuestras mascotas.

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